ESCRITOS SOCIO-POLITICOS

LA PROSOCIALIDAD, ALTERNATIVA DE CALIDAD PARA LA VIDA CIUDADANA.

Algunos elementos ilustrativos para un proyecto concreto.

 

Roberto Roche Olivar Dr. Ps.  

Universitat Autònoma de Barcelona

Clima social positivo

Entre los mayores retos que afronta la sociedad del 2000, está la de consolidar un tejido social positivo que permita la convivencia armónica entre personas, grupos, colectividades y países, salvaguardando la identidad y salud como personas, como grupos o países y a la vez actuando solidariamente para con los demás para coadyuvar a la supervivencia, para aumentar la calidad de vida, y para un progreso que permita encontrar  significado en ella.

Esto significa erradicar absolutamente la violencia, aumentar la estima mutua entre los sistemas humanos en relación, y hallar vías operativas de comunicación de calidad  para la negociación, siempre necesaria, que permita una distribución justa de los recursos, evitando que la resolución de conflictos por intereses encontrados se vea obstaculizada e incluso empeorada por la problematización estructural de una comunicación deficiente o perturbadora.

Hoy las ciencias sociales disponen de medios y técnicas para que estos procesos de entendimiento humano, en el que intervienen elementos racionales pero también, y mucho, emocionales, sean acompañados por una auto-consciencia que permita regular el flujo de la comunicación de modo que ésta, lejos de complicar los procesos, los faciliten.

La prosocialidad

La prosocialidad es un sistema de pensamientoorientado a la investigación, formación, aplicación y difusión a la vida real de los valores, actitudes y conductas prosociales.

Las conductas prosociales son aquellas que benefician a otras personas, grupos (según los criterios de estos) o metas sociales objetivamente positivas, sin que existan recompensas materiales, externas o extrínsecas, y aumentan la probabilidad de generar una reciprocidad positiva de calidad y solidaria en las relaciones inter-personales o sociales consecuen-tes, sal-vaguardando la identidad, creatividad e iniciativa de los individuos o grupos im-plicados. (Roche, 1991).

Participa de algunos atributos similares al altruismo, pero se distingue de él, especialmente porque su validez depende de la aprobación por parte del receptor.  Ese es pues el criterio definitivo por lo que puede darse un acto altruista (para el autor) que no llega a ser prosocial pues no recibe la aprobación del  receptor. Así vemos que esta condición sitúa los actos prosociales dentro de una funcionalidad social o relacional y garantiza que no minusvalore al receptor.

La prosocialidad, por tanto, supone un claro y decidido descentramiento del yo del emisor o autor de tales acciones a favor del tú o del “otro” sean éstos identidades personales, grupales o colectivas.

Importancia y beneficios

Desde los años 70, los investigadores de las ciencias sociales, han ido progresivamente interesándose por este tema, que consideran de gran importancia por las ventajas que reporta en la optimización de la vida social.

Roche (1998, 1999) subraya, además, los beneficios tanto para los receptores como para los mismos autores de tales acciones indicando las vías psicológicas por las cuales se producen estos fenómenos.

Entre los beneficios concretos señala especialmente dos:

  • prevención de la violencia y la competitividad agresiva, a medio plazo, y consiguiente mejora del clima social y
  • aumento de la inteligencia emocional y salud mental (e integral) de todos los sujetos o grupos implicados

Clasificación de acciones prosociales

Hay múltiples acciones en la interacción humana que responden, en principio, al comportamiento prosocial. A continuación se detalla una propuesta de diversas categorías de acción prosocial (Roche, 1995) que supone un segundo nivel de explicitación y desarrollo de la definición anterior

  1. Ayuda física:

Conducta no verbal que procura asistencia a otras personas para cumplir un determinado objetivo, y que cuenta con la aprobación de las mismas.

  1. Servicio físico:

Conducta que elimina la necesidad a los receptores de la acción de intervenir físicamente en el cumplimiento de una tarea o cometido, y que concluye con la aprobación o satisfacción de éstos.

  1. Dar y compartir:

Entregar objetos, alimentos o posesiones a otros perdiendo su propiedad o uso.

  1. Ayuda verbal:

Explicación o instrucción verbal o compartir ideas o experiencias vitales, que son útiles y deseables para otras personas o grupos en la consecución de un objetivo.

  1. Consuelo verbal:

Expresiones verbales para reducir tristeza de personas apenadas o en apuros y aumentar su ánimo.

  1. Confirmación y valorización positiva del otro:

Expresiones verbales para confirmar el valor de otras personas o aumentar la autoestima de las mismas, incluso ante terceros. (Interpretar positivamente conductas de otros, disculpar, interceder, mediante palabras de simpatía, alabanza o elogio).

  1. Escucha profunda:

Conductas metaverbales y actitudes de atención que expresan acogida paciente pero activamente orientada a los contenidos expresados por el interlocutor en una conversación.

  1. Empatía:

Conductas verbales que, partiendo de un vaciado voluntario de contenidos propios, expresan comprensión cognitiva de los pensamientos del interlocutor o emoción de estar experimentando sentimientos similares a los de éste.

  1. Solidaridad:

Conductas físicas o verbales que expresan aceptación voluntaria de compartir las consecuencias, especialmente penosas, de la condición, estatus, situación o fortuna desgraciadas de otras personas, grupos o países.

  1. Presencia positiva y unidad:

Presencia personal que expresa actitudes de proximidad psicológica, atención, escucha profunda, empatía, disponibilidad para el servicio, la ayuda y la solidaridad para con otras personas y que contribuye al clima psicológico de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo o reunión de dos o más personas.

 Un modelo de intervención prosocial

Desde 1982, este autor ha elaborado un modelo teórico y una metodología para el desarrollo, aplicación, intervención, enseñanza, aprendizaje y optimización en diversos ámbitos de la actividad humana.

La experiencia más importante ha tenido lugar en el ámbito educativo con  la formación de educadores y aplicaciones en el aula con alumnos de todas las edades en escuelas de diversos países (España, Italia, Eslovaquia, Argentina, México)

Estos son los elementos del Modelo UNIPRO que constituyen los factores del Programa para la optimización de la Prosocialidad.

FACTORES UPRO             FACTORES IPRO
 1.-       Dignidad y valor de la persona. Autoestima y      heteroestima. Él “Yo” El otro. Él “tú”. El entorno. Lo colectivo. La sociedad.  11. –    Aceptación y afecto expresado.
 2. –      Actitudes y habilidades y de relación                interpersonal y social  
 3. –       Valoración positiva del comportamiento de los demás. Los elo-gios. Superación de la antipatía, envidia.       12. –           Atribución de la prosocialidad.
 4. –      Creatividad e Iniciativa prosociales.              Resolución de problemas y tareas.             Análisis prosocial de las alternativas.              Toma de decisiones personales y par-tici-pación en las colectivas.  
 5. –      Comunicación. El trato. La conversación.  
 6. –      Empatía interpersonal y social.  
 7. –      La asertividad prosocial.  autocontrol y resolución de la   agresividad y de la  competitividad y de los            conflictos con los demás.   13. –   Disciplina inductiva.
 8. –      Modelos prosociales personales y colectivos reales y en la imagen.  
 9. –      La ayuda. El servicio. El dar y compartir. Responsabilidad y cuidado de los demás. La cooperación. Reciprocidad. La amistad.  14. –    Exhortación a la prosocialidad.
   15. –    Refuerzo de la prosocialidad.
 10. –    Prosocialidad colectiva y compleja.       La solidaridad. Afrontar dificultades so-cia-les. La denun-cia so-cial. La deso-be-dien-cia civil. La no vio-len-cia.  

Factores del modelo UNIPRO.   Roche, R.  Universitat Autònoma de Barcelona

Prosocialidad colectiva y estructuras. 

Si bien el individuo es elemento fundamental a la hora de considerar una optimización social, debemos afrontar imprescindiblemente lo estructural, lo social en su conjunto y, en nuestro caso la ciudad, que proporciona el marco de referencia en el que éste se modela, se conforma, se socializa.

 Hemos tratado la prosocialidad desde una perspectiva personal especialmente referida al modo de potenciarla mediante la Educación, y no obstante ésta se entienda generalmente aplicada al individuo joven, no olvidemos que todas las personas, en cualquier edad, son susceptibles de ser educados, tanto mediante la educación formal como la informal, producto de los estímulos continuos de lo social.

La psicología interpersonal nos demuestra que difícilmente será funcional, ajustada, armónica, madurativa e incluso durable una relación entre dos personas, por ejemplo una pareja o una familia, si su convivencia se limita a una dinámica controlada por reglas, acuerdos, pactos negativos, es decir, de evitación o de no-agresión. Todo especialista trataría, a partir de unos mínimos iniciales, de construir un tejido de intercambios positivos que progresivamente fundamentaran nuevas actitudes en su convivencia.

Pero para afrontar estas estructuras desde la psicología ¿podemos generalizar a este nivel macrosocial todas las variables interpersonales conocidas? No se puede ocultar que al ampliar el campo de los elementos intervinientes aumenta también la complejidad del estudio y de la aplicación, así como la complejidad estructural propia; ésta la estudiamos desde lo que denominamos Prosocialidad Compleja.

Hoy sabemos, de la mano de la teoría sistémica, que es posible una cierta generalización de los procesos terapéuticos positivos desde lo interpersonal a lo social gracias a una relativa semejanza de las propiedades de todos los sistemas y de las relaciones entre ellos, desde los sistemas sub-átomicos hasta los macrocósmicos. Y posiblemente esta semejanza es mayor aún entre los sistemas personales y sociales.

Conocemos que los supra-sistemas condicionan los sistemas y estos a su vez los sub-sistemas, pero es también cierto que estos últimos influyen a unos y a otros. Del mismo modo podemos decir que las estructuras, las leyes, las instituciones, conforman a los individuos. Pero igualmente los individuos, las familias, los grupos informales, las organizaciones, las empresas, pueden ser activos agentes de cambio de la realidad social.

Hoy día los estudiosos están acotando, desde la complejidad, desde los conocimientos interpersonales y sociales que hoy tenemos, y sobre todo desde la responsabilidad histórica de una perspectiva más madura y científica de los acontecimientos, un enfoque que tiene en cuenta la aportación de muchos elementos activos que alimentan y son constructores de dinámicas prosociales en el pequeño grupo, entre grandes grupos, y a nivel mundial (STAUB, 1987; (KELMANN, 1987).

La ciencia ha dejado de analizar y describir únicamente los obstáculos de las dinámicas sociales, y se está comprometiendo en la búsqueda de estrategias que permitan no sólo incrementar la previsión de los riesgos que conllevan las dinámicas negativas, sino decididamente señalar las vías optimizadoras para construir actitudes y comportamientos facilitadores de dinámicas sanas.

Para esto no basta la perspectiva de una sola disciplina: desde la Psicología realizamos nuestro esfuerzo y expresamos nuestras propuestas de cara a un trabajo interdisciplinar que pueda ser real y válido. La Literatura, las Ciencias de la Información, el Derecho, la Economía, la Historia, la Filosofía, la Sociología, la Ciencia Política tienen sus roles. Pero en la medida, como hemos dicho, que no sólo lo macro-estructural condiciona fuertemente lo individual con sus leyes, sino que los reductos del individuo, de las díadas, de los pequeños grupos son puntos de partida de los cambios, también hemos de conceder a la Psicología y la Pedagogía un papel muy importante por su atención positiva a tales grupos, colectividades o pueblos; todo ello debido a la sensibilización que supone el conocimiento y a los efectos creadores que produce.

Modelos prosociales e identidad colectiva positiva

Es innegable la existencia de una prosocialidad colectiva, es decir aquellas acciones colectivas prosociales puntuales o aquellas características determinadas de grupos, colectividades o pueblos que se han perpetuado como típicas y que pueden reconocerse entre sus raíces, costumbres, tradiciones, refranes, historia, instituciones, personajes sobresalientes por su significación prosocial y en definitiva por la cota de civismo y ciudadanía.

La existencia de estos modelos colectivos de convivencia social nos permitirían focalizar, estudiar los intercambios positivos entre grupos y así ayudar a incrementar, gracias al enorme poder de los modelos en el aprendizaje, conductas grupales prosociales, y a acrecentar la identidad la atribución positiva, lo que favorece la mayor generación de prosocialidad, tanto en el seno de los mismos como con relación a los demás.

Ya nos hemos referido al papel fundamental que juegan los modelos personales individuales para la formación y la educación. Si esto es así, ¿no deberíamos considerar también la influencia determinante de los modelos colectivos?

Probablemente estamos ante un tema nuevo cuando queremos considerar el estudio científico de los fenómenos masivos sociales positivos, tales como el de la prosocialidad colectiva. La sociología, la psicología social habrá estudiado con una cierta frecuencia los fenómenos de masa violentos, pero mucho menos los prosociales. En un ensayo sobre “Prosocialidad y Catalunya” (GARCIA, MARTINEZ, ROCHE, 1988) hemos tratado de aproximarnos a este estudio.

La ciudad como modelo colectivo prosocial educante

En la ciudad se dan todas las posibilidades y requisitos que acabamos de enumerar. Se trata, por tanto, de concebirla como un sistema humano interdependiente en donde los individuos, mejor las personas, se relacionan en un territorio concreto, con una identidad determinada, que puede ser modificada, optimizada a partir no sólo de definiciones y consideraciones que se autoatribuye, sino de acciones, conductas concretas que alimentaran esa identidad prosocial.

Pero los líderes sociales, los legítimos y los espontáneos,  deben ofrecer vías de intervención para facilitar todos estos procesos.

Analicemos los elementos que hay que tener en cuenta en un proyecto de optimización prosocial de la ciudad.

Valores y actitudes a trabajar

En la orientación prosocial proponemos tres valores:

1el respeto vital de la dignidad de toda persona

2 la estima del otro

3 la comunicación de calidad

Factores del Modelo de intervención

La propuesta se formula desde el Modelo Unipro ya citado y se concretaría en los siguientes:

  •             Respeto y estima para con el “desconocido”, del antipático, del diferente.
  •             Habilidades de relación interpersonal y social
  •             Valoración positiva de las acciones del “otro”
  •             Creatividad e iniciativa prosociales en la vida ciudadana
  •             Comunicación de Calidad  (Modelo Unipro)
  •             Análisis de alternativas prosociales en los conflictos
  •             Generación de acciones solidarias.
  •             Prosocialidad entre ciudades

Pasos en este proceso

  1. Fase de Iniciación
  2. Fase de constitución de células prosociales (grupos espontáneos)
  3. Verificación eficacia por parte de los receptores.

Iniciadores o autores

Toda intervención o aplicación de un Programa de optimización, requiere apuntar a los iniciadores o autores que son quienes están animados de una consciencia y motivación para el cambio prosocial y quienes van a invertir el primer paso que se traduce en una costo o inversión  de tiempo, energía, recursos etc.

En el caso de la ciudad contaremos pues con: el gobierno de la ciudad, grupos espontáneos,  grupos constituidos en forma asociativa, funcionarios municipales, técnicos urbanismo, servicios públicos, fuerzas del orden o de tráfico, gremio taxistas, funcionarios del transporte público, y, ciudadanos particulares, en general.

Receptores

Usuarios, en general, personas, turistas, peatones, personas de las denominadas “excluidas”, personas en marginación, grupos de riesgo.

Algunos elementos de método

  1. Constituir grupos creativos motivados, coordinados por un profesional de ciencias sociales.

1.1.Hacer convocatorias públicas para su formación, señalando no son trabajos pagados: se trata de una colaboración voluntaria.

1.2.Los grupos son de carácter mixto: ciudadanos representante de los usuarios, profesional técnico, político municipal,  un universitario experto en ciencias sociales.

  1. El Grupo delimita los ámbitos de actuación
  2. El grupo elabora una Inventario de Prosocialidad en Contexto (Lista de comportamientos personales adecuado al ámbito de que se trate) sobre la base de la metodología Unipro de 10 categorías. Es muy importante velar para que no se limite a conductas sino que se vele por la calidad de las actitudes.
  3. Se elabora un Cuestionario para medir la eficacia de las intervenciones que se realicen, y que serán contestados por los usuarios y por los operadoreso agentes del ámbito o servicio.
  4. Se procede a unos cursillos de Formación Específica de los Agentes u operadores de cada servicio: funcionarios municipales en general: conductores de transporte público, taxistas, guardias urbanos, fuerzas del orden, personal de museos, parquesetc.
  5. La Formación ciudadana se realizará a partir de una comunicación escrita como mediante murales, afiches. Velando por un control de calidad que se manifestará por una información clara, concisa, sin tono impositivo, sugerente, prestigiando la voluntariedad.
  6. Se utilizará la Comunicación de Medios (TV, Radio, Prensa local), evitando estilos habituales que se asimilan a lo publicitario, a las campañas y a los eslóganes. Se sugieren por ejemplo:

7.1.Entrevistas en profundidad a personas conocidas por su prestigio, seriedad y honradez, en programas televisivos o radiofónicos de gran audiencia.

7.2.Presentar en TV escenas claras, atractivas de relaciones de ayuda en la calle, en donde aparecen las secuencias precisas de esa ayuda interviniendo personas agradables. (La escasez de  acciones de ayuda, puede deberse más a una falta de capacidad o entrenamiento vinculados a la falta de modelado, incluso mediante la  visualización).

7.3.Entrevistas realizadas por alumnos universitarios de ciencias sociales a transeúntes en plazas y lugares de afluencia, entregando información escrita muy concisa sobre aspectos de prosocialidad que avala la Universidad.

  1. Planeamiento de Programas específicos para jóvenes, para ancianos, para grupos de personas necesitadas, etc.

8.1.Como ejemplo: Prevención de adicciones, violencia, en la juventud

8.1.1.  Vigilancia y cuidado preventivos por parte de las fuerzas del orden de la dinámica de tránsito y relaciones callejeras en la  madrugada de las vigilias y fiestas.

8.2.Atención necesitados: cobertura de mínimos y racionalización de la atención.

9.  Constitución de un servicio de Mediación prosocial, para ofrecer a la vida de los barrios, con posibilidad de intervención entre grupos en conflicto.

APENDICE:  Ejemplos de intervención en las ciudades

1)        Inventario de Comportamientos Prosociales en Contexto:

2)        Programa de “Barri amb civisme” (Extracto de un Programa de optimización en Catalunya en el que fue aplicado el modelo Unipro)

  • Proyecto : “Amistad entre pueblos: experiencia de amistad entre Catalunya y una o dos comunidades autónomas de España”
  • Proyecto “Optimización comportamientos cívicos de la juventud en Pineda de Mar” (ciudad de 20.000 habitantes)

Conferencia cívica:  “LA PROSOCIALIDAD, ALTERNATIVA DE CALIDAD EN LA VIDA CIUDADANA”  Municipalidad de Mar del Plata. Colegio de Escribanos. Mar del Plata. Argentina 29/10/99

 

DIALOGO PROSOCIAL
ENTRE IDENTIDADES PERSONALES O COLECTIVAS

Las lenguas e identidades colectivas son muy delicadas y vulnerables psicológicamente. Como las individuales. Como la autoestima. Incluso aquellas identidades no bien asumidas, no bien logradas o difícilmente expresadas por el propio individuo o colectivo son vulnerables. No siguen las leyes del convencimiento desde fuera. Se rigen por la aspiración, por el deseo, por los sentimientos y emociones hacia una identificación con unos valores, procedentes, a menudo, de experiencias de la infancia. Y por una necesidad profunda de pertenencia a un colectivo de referencia.

No aceptar o poner en cuestión aunque sea sólo una pequeña parte de la identidad del interlocutor, es percibido o sentido por éste como un menosprecio o incluso como una agresión.

CUIDADO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LAS IDENTIDADES

Las identificaciones de una persona, grupo o pueblo a un modelo o con un colectivo superior (por ejemplo patria o nación) surgirán si este modelo (personal o colectivo) transmite estima, amor por el bien de la persona o del grupo aspirante.

Desde fuera, pues, cualquier intento por influir en este proceso de desarrollo debe surgir de la verdadera estima y amor por el bien del otro, del receptor.

Una identificación impuesta y forzada desde el poder, desde el dominio, desde la amenaza y el infundir miedo a otro no es prosocial.

No vale ni sería ético la imposición o absorción o dictado sobre el otro.

VALORACIÓN MUTUA

El diálogo prosocial y la unidad auténticas deben expresar una valoración mutua. Es difícilmente creíble una unidad producida a continuación de lucha y menosprecio.

Diferencia entre unidad fruto de esta valoración mutua y aquella fruto de un interés cooperativo entre diversos pero muy autocentrada en la propia identidad de cada uno. Fenómeno semejante a la cohesión producto de afrontar al enemigo común.

MENOSPRECIO Y VIOLENCIA

El estilo prosocial de la Unidad no es compatible con el menosprecio, agresión verbal, insulto.

No es prosocial aceptar ninguna clase de agresividad o violencia de pensamiento o palabra aunque ésta estuviera externalizada por otra persona, con la que, en realidad, nos estamos identificando. Si eso es así, en realidad somos partícipes de esta violencia.

APERTURA AL OTRO

El diálogo verdadero no puede resultar de posiciones cerradas y dogmáticas. En este caso no hay posibilidad de diálogo.

Diálogo supone una apertura de mente a la idea del otro, y por lo tanto, con atención, acogida y al mismo tiempo interés por descubrir lo positivo de esta idea.

Un indicador para la persona que procede con buena voluntad de diálogo prosocial y al mismo tiempo un test para autoevaluarse es el preguntarse si acostumbramos a tener esta apertura con todo el mundo y con todos los temas. (En proceso de elaboración)

POBREZA Y DISMINUCIÓN DE PODER

Una activo operador prosocial no puede pretender doblegar la voluntad del otro. Incluso no debe obstinarse en convencer al otro.

No hay que olvidar que el progreso y la maduración de una personalidad madura prosocial y también de organizaciones prosociales proceden desde una sincera deconstrucción del poder, rehuyendo las relaciones de poder que su aplicación histórica, especialmente de quien ha dispuesto de algún poder (específicamente económico, social, político o religioso) y que ha ido adquiriendo como adherencies indeseables y poco ideales a la luz de las nuevas consciencias del hombre, de la sociedad y del mundo.

Está bien, frecuentemente, preguntarse en cuáles estructuras de poder e imposición estamos participando.

Es necesario que cada uno se examine acerca del porqué quiere convencer o imponerse al otro.

¿Hay expectativas de conseguir ventajas sobre el otro?

Robert Roche
Septiembre 2017

FORMACION DE LAS IDENTIDADES COLECTIVAS.

· La identidad tanto personal como colectiva va de la mano de la autoestima personal y colectiva. Todos sabemos, en el nivel individual, la importancia de la autoestima para el desarrollo de la persona.
· Las identidades colectivas: pueblo, nación, patria hunden sus raices en sentimientos y emociones muy profundas que arrancan en un primer nivel ya de la niñez. Y, por lo tanto no se pueden imponer “desde fuera”. Sólo se vanconsolidando y, a veces, variando, cuando otras identidades se van haciendo atractivas por su capacidad de acoger, de estimar a los sujetos. En cualquier caso es fundamental la delicadeza, el respeto y la estima con que se tratan. Por ejemplo es muy arriesgado hacer bromas sobre tópicos culturales de los otros pueblos.
· Ignorar esto, puede llevar a incomprensiones, desencuentros o conflictos entre las personas, siempre importantes dificultades para la cohesión y armonía entre los pueblos.
· Debido a las presiones políticas y de los medios de comunicación, estas identidades, si son tratadas con cierta crítica o menosprecio consolidan reacciones adversas, resistencias, y finalmente provocan reciprocidad en lo negativo como defensa.
· En España aparecen identidades variadas vinculadas a pueblos o regiones o autonomías, pero muchas de ellas tienen como identidad superior la española que despierta un sentimiento de patria muy clara.
· Pero también hay otras, quizás dos o tres asociadas a las comunidades llamadas históricas, que no sienten esa identidad o porque ya desde pequeños nunca la tuvieron, puesto que crecían en otra , o porque con el desarrollo personal, cultural o social de los sujetos, agravado en los momentos actuales debido a las presiones políticas o mediáticas de la identidad española consolidó este aspecto diferencial con tintes excluyentes en ambas partes. Todo ello puede estar generando desafecciones y sentimientos negativos mútuos.
· Es un gran reto muy concreto que tenemos delante: revertir esos sentimientos, avanzando en el conocimiento y estima de las identidades mútuas y en contacto, sabiendo diferenciar las percepciones y atribuciones que hacemos sobre las identidades de los otros pueblos con los que convivimos, de las políticas de los gobiernos de turno que, muchas veces manipulan y utilizan estas percepciones para enfrentar a los pueblos.
Las llamadas a la unidad, son creibles y deseables cuando son hechas desde la base, desde la ciudadania, pero siempre sospechosas cuando lo son desde el poder.

Robert Roche. 23-oct-2015

Todavia posible un acuerdo político…

(Elaborado en Enero 2016)

Una perspectiva psicológica y prosocial

La presente propuesta trata de ofrecer los puntos concretos sobre los que habría que dialogar, negociar y sobre todo acordar. Se trata de una propuesta que podría hacer el Gobierno del Estado y que puede aparecer como paradójica, pero que podría aplazar sino resolver el famoso encaje de la autonomía con la pertinencia en España.

En Cataluña esta propuesta, sin duda, sería bien aceptada en la ciudadanía no independista y probablemente en una mayoría independista.

Proceder de inmediato a un plan experimental para Catalunya (y demás nacionalidades históricas que lo desearan)  de 2/3 años, que establezca y precisamente profundice, expanda y amplíe la  Autonomía en todas las atribuciones ya transferidas y algunas otras todavía por transferir.

Uno de los aspectos más importantes, contrariamente a lo que parece,  es el del reconocimiento positivo mútuo entre las identidades y pueblos de España en los que habría que profundizar. Aspecto que ya contiene la Constitución actual pero que se ha ido minorizando en su interpretación. Para resolverlo proponemos que se creara un DNI, especialmente para las comunidades históricas o nacionalidades, en donde a voluntad del ciudadano pudiera aparecer la pertenencia al Estado y la nacionalidad correspondiente. Del mismo modo aparecería en los pasaportes o documentos de la Comunidad Europea. Las dos lenguas, por supuesto, ambas oficiales en estas nacionalidades.

Los impuestos los recaudaría la Comunidad Nacional Histórica, contribuyendo ésta con los costos reales de los servicios del Estado, a revisar, anualmente. O bien si los continuara recaudando el Estado, habría que blindar los resultados equivalentes.

El tema de la solidaridad intra-territorial con los demás pueblos de España, seguiría  produciéndose, según unos parámetros determinados. Propondríamos que cada Comunidad Nacional Histórica aportase al Estado una cuantía no menor al promedio de la de todos los años desde la democracia, con un valor que una vez calculado fuera ya fijo con sólo el incremento del IPC. O incluso equivalente al año de mayor contribución.

El tiempo de experimentación sería de 2/3 años, tiempo suficiente para constatar y verificar la bondad de este Plan. Para que se recuperara un periodo de paz entre pueblos; las personas y pueblos comprendieran los procesos recíprocos, se tranquilizaran los ánimos, las generaciones y cohortes jóvenes pudieran tener esperanza de consolidar, después de este Plan, una nueva Constitución que asumiera los avances de la experimentación, y las generaciones menos jóvenes pudieran todavía comprobar la estabilidad del sistema. Para los mayores nos dejaría la esperanza de haber contribuido a una paz duradera exenta de enfrentamientos y antagonismos.

Este periodo experimental finalizaría en una fecha determinada y concreta en la que finalmente la CNH, sería llamada a un referéndum legal a definir, en el que podría caber el derecho a decidir.

Es opinión del autor de que comprobados los beneficios para todas las personas y pueblos de España, la voluntad de independencia no sería mayoritaria pues la experiencia resultaría  muy satisfactoria para casi todos.

No es ajeno a esta argumentación  la seguridad que esta experiencia sería valorada y quizás emulada en Europa y otros continentes como experiencia pacífica, para lo que dotaría a todos nosotros de una mayor y conquistada autoestima, sentido de significado humanista, y capacidad de auto eficacia para el logro de resolución de conflictos importantes, lo que haría innecesaria  la separación o segregación.

En este tiempo de los 2/3 años, se proporcionarían a la ciudadanía verdaderos estudios objetivos sobre las ventajas o desventajas de una eventual separación. Y en su lugar, una previsión muy planificada de los pasos y acuerdos para el caso, de modo que la decisión de la ciudadanía fuera bien documentada.

Pero sobre todo, sería un tiempo, repetimos, de cultivar el conocimiento, redescubrimiento y reconocimiento mutuo entre las gentes y pueblos de España. Tiempo realmente de fraternidad y de hermandad no sólo de respeto  sino de verdadera estima.

El concepto legal podría parecerse al confederal pero sin pasar por una soberanía de raíz. Ahí hay que inventar otro término legal (como el que se inventó del Estado de las Autonomías) que estuviera exento de las connotaciones del federalismo y del con-federalismo. Las palabras construyen nuevas realidades. No es necesario entrar en principios abstractos de soberanía nada oportunos en este momento.

Inventar “una realidad”  piloto, experimental que permitiera, con novedad en la UE, soluciones y procesos que pudieran satisfacer a todos los países que contienen identidades conjuntas y diferenciadas.

Robert Roche Olivar. Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada. Universitat Autònoma de Barcelona

 

 

El padre de la Constitución sugiere un pacto para blindar competencias para Cataluña.

AUN PODRIA SER DE ACTUALIDAD (6 DESEMBRE 2015)

El jurista plantea que el acuerdo se incluya en una nueva disposición de la Carta Magna. Herrero de Miñón propone una mutación de la Constitución para resolver la crisis

ÀNGELS PIÑOL Barcelona 

Miguel Herrero de Miñón, uno de los padres de la Constitución, ha propuesto este mediodía en Barcelona realizar una mutación de la Constitución para solucionar el conflicto soberanista de Cataluña. El jurista ha defendido que el conflicto es de carácter político y no jurídico y ha sugerido una solución negociada entre el Estado y la Generalitat que no comportaría reformar la Constitución. “Intentemos una mutación constitucional sin modificar formalmente su texto”, ha señalado. La fórmula que ha ideado es agregar una disposición primera en la Carta Magna, sustentada en un pacto político, en el que quedarían blindadas cuatro competencias para Cataluña (económicas, financieras, lingüísticas y culturales), que es lo que podrían votar los ciudadanos catalanes en referéndum de acuerdo con el artículo 152 de la Constitución. “Y esta vía sería más positiva que los discursos superpuestos de la política”, ha remachado.

Herrero de Miñón ha refrescado la memoria afirmando que en muchas ocasiones se ha aplicado esa técnica de mutación a la Carta Magna. Entre otras, cuando se alcanzó un pacto en 1981 entre las dos grandes fuerzas políticas para homogeneizar y generalizar el Estado autonómico para las 17 comunidades autónomas, acortando los plazos y las formas, cuando en realidad solo estaba previsto para tres. A su juicio, la disposición que sugiere podría ser similar a la del fuero navarro que, ha dicho, “entonces no escandalizó a nadie”.

Ya se hizo una mutación de la Constitución al hegemonizar y generalizar el Estado autonómico”, ha dicho

En su discurso, el también miembro del Consejo de Estado ha señalado que los “malos juristas” son los que creen en la letra de las leyes y que éstas se han hecho para el hombre y no al revés. Por ello, ha puesto como ejemplo que las palabras vida, empleo o matrimonio no significan ahora lo mismo que en 1979. Y que de eso se ha encargado de aclarar el Tribunal Constitucional en sus sentencias interpretativas. O que tampoco quiere decir lo mismo soberanía cuando el Estado no ha dejado de cederla a la Unión Europea. “El Código Civil establece que se deben aplicar las leyes atendiendo a la realidad del tiempo en que han de ser aplicadas”, ha dicho para hacer una lectura relajada del texto.

Con contundencia, Herrero de Miñon, exdiputado del Partido Popular, ha rechazado la reforma de la Constitución que impulsa el PSOE y ha advertido que no se debe volver a incurrir en el mismo error de 1981: “Hay que tratar el caso de Cataluña de forma aislada. No generalicemos para identificar. Reformar la Constitución ya es complicado y lo es más con categorías federalistas o confederalistas cuyo significado desconocen incluso quienes las proponen”. “¿Si podría parecerse a lo que propongo a las enmiendas a la Constitución americana?”, ha dicho el jurista recogiendo una de las preguntas de uno de los asistentes. “Pues si. Es un gran elogio porque ese texto tiene más de 200 años de vida y se invocan más las enmiendas que a la propia Constitución”.

Su idea es blindar cuatro competencias para Cataluña y que los catalanes voten el pacto en un  referéndum

Herrero de Miñón ha sostenido que el conflicto soberanista tiene su origen en que en la Constitución no se recogió la realidad nacional de Cataluña. “Fue un error radical”, ha señalado afirmando que a ese hecho le siguió después la devaluación del Estado Autonómico. “Existe un déficit de reconocimiento. Una sentencia del Constitucional no puede negar la realidad nacional pero tampoco se puede disolver un Estado. La crisis requiere una decisión política y negociada que sin duda deberá cristalizar en decisiones jurídicas”, ha esgrimido. Y esa negociación, ha dicho, para que pueda prosperar, debería ajustarse a tres condiciones: que ninguna de las partes capitalicen la crisis; que no se den pasos en “falso” e “inútiles” para escenificar el desacuerdo y que no se oculte la realidad. “Pero tampoco se trata de dominarla. No debe haber ni vencedores ni vencidos. El presidente Mas no debe ser humillado pero el presidente Rajoy, tampoco”, ha concluido.

Noviembre 2015 La Contra

“Si un Estado no reconoce a sus naciones, no lo reconozcamos”

LLUÍS AMIGUET

Michel Seymour, filósofo político quebequés, autor de ‘La nation en question’. Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

Soberanías en cadena

Partiendo de la experiencia quebequesa, Seymour concluye que la globalización y los nuevos entes supraestatales, como la UE, abren vías a la independencia para las naciones sin Estado, pero también otras para que puedan ser reconocidas internacionalmente a través de sus estados actuales para así lograr –de eso se trata– el mayor bienestar para sus ciudadanos. Un Estado se constituiría en plurinacional al reconocer por igual a todas las naciones que lo integran. Y si se negara a reconocer alguna –sostiene Seymour–, ese Estado tampoco debería ser reconocido internacionalmente. Esa cadena mundial de reconocimientos entre estados y naciones proporcionaría al fin estabilidad democrática a las fronteras del mundo.

En filosofía política hay un concepto más importante que el de auto­determinación o independencia y que precede a ambos…

Es el de reconocimiento, ya que ese es el principio y fin de la convivencia entre personas y naciones. Por eso, la filósofa Nancy Fraser lo sitúa en la raíz de toda justicia.

Es asumir que otros importan igual que tú.

Sólo si me reconoces como soy: diferente de ti, pero también igual en derechos y obligaciones, podrás después tratarme con justicia. Los nacionalismos minoritarios se nutren del rechazo de sus estados a aceptar su existencia y a asumir que hay más de una nación en su territorio.

¿El reconocimiento pleno de una nación implica acceder a su independencia?

Sería aceptar su autodeterminación, pero yo no soy un independentista radical: tener un Estado ya no es la única vía hoy para que una nación sea reconocida como igual por todas las demás.

¿Qué otras vías existen?

Por un lado, la globalización genera nuevas formas de compartir soberanía, como la Unión Europea o la OTAN, a las que los estados ceden poderes antaño intransferibles. Por eso, algunas pequeñas naciones se ven capaces hoy de crear su nuevo Estado, emancipándose del viejo y prescindiendo de su intermediación, para integrarse en esos nuevos bloques.

¿La globalización multiplica estados?

Posibilita nuevos, pero también abre otras vías a las naciones para ser reconocidas, porque la comunidad internacional es más compleja hoy que un mero agregado de naciones Estado: avanzamos hacia una nueva cadena mundial de soberanías y reconocimientos compartidos.

¿Cómo sería esa cadena que propone?

Si un Estado democrático reconoce plenamente a las naciones de su territorio, se convierte así en plurinacional y obtiene también para todas ellas el reconocimiento internacional.

¿Y si no las reconoce?

Si un Estado niega el reconocimiento a sus naciones, tampoco debería ser reconocido internacionalmente. Y es la comunidad internacional la que debe velar por esa justicia.

Tal vez sea un principio filosófico y justo, pero los estados tienen intereses.

Soy filósofo político y, por tanto, muy consciente de que las leyes suelen llegar tarde a la realidad; lo que intento ahora es que la filosofía no llegue tarde a las leyes. Recuerde, además, que los planteamientos radicales de un siglo constituyen el sentido común del siguiente.

¿Cuál será el sentido común del siglo XXI?

La esclarecedora sentencia del Tribunal Supremo de Canadá sobre Quebec, adoptada en gran parte por la ONU, abre el camino para que ese principio de reconocimiento sea universal.

Pues mejor principios que conflictos.

Cuando se considere sentido común que todo Estado, para ser reconocido internacionalmente, debe reconocer antes todas sus naciones, se iniciará una cadena de reconocimientos mutuos que garantizará la estabilidad a largo plazo de las fronteras y evitará guerras.

La realidad, supongo, es más compleja.

La realidad es que cuando un Estado no reconoce a las naciones de su territorio y las intenta unificar sin más, como hace el Estado español con Catalunya, genera un conflicto. Y si admitiera con naturalidad lo que es natural: que tiene varias naciones en su territorio, no lo habría.

Otros creen que el reconocimiento no colmaría sino que alimentaría el separatismo.

Llevo 40 años estudiando el caso quebequés y nuestro conflicto se suaviza en la medida en que Quebec obtiene reconocimiento, y si la Constitución canadiense lo reconociera del todo, la mayoría nos daríamos por satisfechos. Si no hay reconocimiento, esos conflictos nacionales siguen latentes y resurgen cíclicamente.

Pero los demás territorios de un Estado también suelen exigir simetría en el trato.

Es el problema de Quebec frente a la simetría federal canadiense. Los demás estados presionan para que no sea reconocida nuestra singularidad. La solución es un federalismo asimétrico: admitir que el trato idéntico es injusto, porque no somos territorios idénticos. Y tratarnos como lo que somos, una nación.

Y los ciudadanos ¿no deben ser tratados por el Estado por igual, vivan donde vivan?

Por eso, aunque haya transferencia de recursos, no debe ser tanta que haga que los que los reciben de territorios más ricos tengan peor trato. En ese sentido, el principio de ordinalidad federal alemán me parece ejemplar.

The New York Times recuerda que los secesionistas no han ganado nunca un referéndum en un país democrático.

El independentismo en Quebec obtuvo el 49,6% de los votos en el referéndum de 1995. Y yo diría que los unionistas lograron a su favor 54.000 votos de diferencia asustando al votante diciéndole que huirían los capitales y nos echarían de los organismos internacionales. Todo era falso, pero su efecto fue muy cierto.

¿Se plantean un tercer referéndum?

Los nacionalismos pequeños se nutren del rechazo de los grandes. Por eso, si a los quebequeses nos dieran pleno reconocimiento constitucional y los otros territorios admitieran nuestra singularidad, Canadá sería un perfecto y estable Estado plurinacional.

¿Espera obtenerlo pronto?

Tenemos excelentes juristas y constitucionalistas que, con sutileza, así lo han visto. Ojalá también tengan aquí los suyos.